Es una terapia de sanación no muy conocida para nosotros. Consiste en inducir al paciente a una relajación tan profunda que relaja no sólo el sistema nervioso, sino también órganos, músculos y huesos. Consiste en poner las manos según sus cargas positiva y negativa en zonas opuestas a esas cargas en el cuerpo, así se cierra un circuito eléctrico que equilibra el campo energético de la persona. Es una terapia que funciona a niveles muy profundos. Lo que más sorprende es cómo una terapia tan simple como ésta pueda ser tan efectiva y poderosa. Este método para restaurar el flujo vital proporciona nuevas herramientas para la cura y transformación personal. Un organismo equilibrado se vuelve fuerte y estable a las alteraciones externas y cada vez se enfermará menos.



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